Categoría: Lo encontré en un libro
29 Agosto 2008
No había en aquel pueblo un oficio peor visto que el de portero del prostíbulo; pero él no había aprendido a leer ni a escribir y no tenía ningun otro oficio. Su padre había sido el portero de ese prostíbulo y antes el padre de su padre... Durante décadas el prostíbulo había pasado de padres a hijos y la portería también.
Un día, el viejo propietario murió y su joven hijo, creativo y emprendedor, se hizo cargo y decidió modernizar el negocio. Citó al personal para darles nuevas instrucciones y al portero le dijo:
- A partir de hoy Ud, además de estar en la puerta, me va a preparar un informe semanal con la cantidad de parejas que entran cada día. A una de cada cinco, les preguntará qué tal fueron tratados y qué corregirían y Ud anotará en el informe los comentarios que crea convenientes.
- Me encantaría satisfacerle, señor - dijo el hombre temblando - pero yo...no sé leer ni escribir.
- !Ah¡ Cuánto lo siento, pero como comprenderá no puedo contratar a otra persona para que haga esto ni esperar a que Ud aprenda a leer y escribir, por lo tanto...
- Pero señor, no me puede despedir. He trabajado en esto toda mi vida, como mi padre, mi abuelo...
- Lo comprendo, pero no puedo hacer nada por Ud. Le daremos una indemnización y podrá subsistir hasta que encuentre otro trabajo. Espero que tenga suerte.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca pensó que podría llegar a encontrarse en esa situación. ¿Que podía hacer?.
Recordó que en el prostíbulo, cuando algo se rompía, él se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisional con un martillo y unos clavos. Esa podría ser su ocupación hasta encontrar un empleo. En casa sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada, asi que compraría una caja de herramientas. Pero en su pueblo no había ninguna ferretería y la más cercana estaba a dos días de viaje. "¿Qué más da?", pensó, y emprendió la marcha.
Acababa de regresar con una hermosa y completa caja de herramientas y cuando llamaron a la puerta de su casa; era su vecino.
- Venía a ver si podría Ud prestarme un martillo.
- Pues acabo de comprar uno, pero lo necesito para trabajar.
- Se lo devolveré mañana temprano.
- Está bien, aqui lo tiene.
A la mañana siguiente:
- Mire, todavía necesito el martillo ¿por qué no me lo vende?
- Es que yo lo tambien lo necesito para trabajar y la ferretería está a dos días de viaje...
- Haremos un trato: le pagaré los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo. Total, Ud está sin trabajo. ¿Que le parece?
Realemente eso le daba trabajo durante cuatro días, asi que aceptó. A su regreso otro vecino le esperaba a la puerta de su casa.
- Hola vecino, ¿Ud le vendió un martillo a nuestro amigo?
- Si...
- Yo necesito unas herramientas. Le pagaré sus cuatro días de viaje más una pequeña ganancia por cada una de ellas. No todos disponemos de cuatro días para hacer nuestras compras.
Hicieron el trato, y cuando el vecino se marchó, el ex-portero se quedó pensando en lo que le había dicho aquel hombre y decidió arriesgar algo del dinero de la indemnización trayendo más herramientas. Se fué corriendo la voz por el barrio y muchos vecinos decidieron dejar de viajar para hacer sus compras.
Una vez por semana, el ahora vendedor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto se dió cuenta que con un sitio dende almacenar las herramientas podría ahorrarse viajes y alquiló un local. Después amplió el local...luego añadió un escaparate...y así terminó por transformarlo en la primera ferretería del pueblo.
Pasado un tiempo pensó que, su amigo el tornero, podía fabricar para él las cabezas de los martillos, después...las tenazas, despues...los cinceles...
En diez años, aquel hombre se convirtió en un millonario fabricante de harramientas, a base de honestidad y trabajo, y acabó siendo el empresario más poderoso de la región.
Decidió donar a su pueblo una escuela, donde además de aprender a leer y a escribir, enseñaran oficios. El día de la inauguración organizaron una gran fiesta y homenajearon a su fundador.
A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y le pidieron que les concediera el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de la escuela.
- El honor sería para mi - dijo el hombre - Nada me gustaría más que firmar, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeto.
- ¿Usted? - dijo el alcalde sin poder creerlo - ¿No sabe leer ni escribir? ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto que habría hecho entonces si hubiera sabido leer y escribir.
- Yo se lo puedo contar - respondió el hombre con calma - Si yo hubiera sabido leer y escribir...sería portero del prostíbulo.
Déjame que te cuente - Jorge Bucay
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25 Agosto 2008
Luchar, siempre luchar, no dejarse vencer por el tedio, la simplonería, no encerrarse en el cuarto del victimismo, no permitir que la vida nos pase de largo.
Aquel que sabe esperar, que confía en que algún día llegará a la meta, que no le importa no lograr lo que desea al primer intento, que está dispuesto a aprender de sus ensayos-errores, que está dispuesto a ser realista y usar su sentido común, que resiste...sabe que logrará la victoria.
Si, resiste. Vivimos en una sociedad en la que ser rápido es sinónimo de ser eficiente, buen profesional, exitoso; ser lento, tomarse tiempo para madurar y crear cosas, es considerado como fuera de lugar y poco rentable. Pero al final, quien llega a la meta no es el que más corre sino el que más supo cómo cambiar de velocidades, permitirse descansos, cambiar estrategias...
Evidentemente, no todo es resistir: tambien hay que tener coraje para saber afrontar los desafíos, provocar cambios e ir muchas veces en una dirección en la que no va nadie.
Sé valiente y enfréntate a tus miedos. Atrévete a hacer algo nuevo en tu vida. Si nunca lo intentas nunca sabrás cómo prodría haber sido.
Nunca es tarde para ser feliz.
Nunca es tarde para ir a la universidad.
Nunca es tarde para enamorarse.
Nunca es tarde para dejar un matrimonio cuyo cariño y confianza emigraron a tierras de desencanto.
Siempre es tiempo de nuevas amistades, de nuevos milagros, de nuevos horizontes.
Siempre estamos a tiempo de ejercitar nuestros dones.
Vivir la existencia humana requiere mucha valentía, pues ser uno mismo se escribe con pluma de amor y tinta de coraje en un papel resistente al tiempo...
Cuentos de Hadas para aprender a vivir - Rosetta Forner
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9 Junio 2008
"Tienes hambre de saber
hambre de crecer
hambre de conocer
hambre de volar...
Puede ser que hoy
yo sea la teta
que da la leche
que aplaca tu hambre...
Me parece fantástico que hoy
quieras esta teta.
Pero no olvides esto:
no es la teta la que te alimenta...
¡Es la leche!".
Jorge Bucay - "Déjame que te cuente"
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7 Junio 2008
"...Despues de varios días de gran tensión, por fin, se izó la bandera blanca a la entrada del campo. Al estado de ansiedad interior siguió una de total relajación. Pero se equivocaría quien pensase que nos volvimos locos de alegría. ¿Que sucedió en realidad?
Con pasos torpes los prisioneros nos agolpamos en la puerta del campo.Tímidamente miramos a nuestro alrededor y cruzamos ente nosotros miradas de curiosa interrogación. Luego nos aventuramos a dar unos pocos pasos fuera del campo y en esta ocasión no recibimos ninguna orden a gritos, ni teníamos que agacharnos o escabullirnos para esquivar un golpe o un puntapié. ¡Oh no! ¡Por increible que pareciera los guardias hasta nos ofrecían cigarrillos!. Lentamente nos adentramos por la carretera que se alejaba del campo. Muy pronto sentimos dolor en las piernas, que amenazaban con doblarse. Pero recobramos fuerzas y marchamos a trompicones; deseábamos contemplar los alrededores del lager, por primera vez, con los ojos de hombres libres. "¡Somos libres!", nos gritábamos una y otra vez, y ni aun asi podíamos creerlo. Rumiamos y repetimos tantas veces esa palabra en los largos años que ocupó nuestros sueños, que tal vez, la vaciáramos de significado.
Llegamos a unos prados cubiertos de flores. Percibíamos su presencia, notábamos su presencia, pero no conseguían despertar en nosotros la menor emoción.
Al atardecer, de nuevo en nuestro barracón, un hombre le susurró a otro en tono confidencial :"Dime, ¿estuviste contento hoy?". Y el otro le contestó un tanto avergonzado, sin saber que los demás nos sentíamos de manera parecida: "Para ser franco, no".
Lo expresaré en toda su crudeza: habíamos perdido la capacidad de alegrarnos y lentamente teníamos que volver a aprenderla."
Viktor Frankl - "El hombre en busca de sentido"
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31 Mayo 2008
"Aunque parezca lo contrario, resulta más fácil estar deprimido que contento, porque la depresión es un sistema que tiende a la entropía, esto es, que regula la energía y no la malgasta, y es obvio que se requiere más energía para salir de una depresión que para mantenerse en ella. (Si estás hecho polvo te es más fácil seguir tumbado en la cama que levantarte a ponerte arreglao pero informal y salir a la calle con la sonrisa puesta).
Ten en cuenta que nadie, absolutamente nadie en este mundo, avanza sin tropezar y sin caerse más de una vez, que todos nos equivocamos y metemos la pata, que a todos nos han engañado, traicionado o abandonado alguna vez. Y que todos tenemos la capacidad de recuperarnos de los golpes para seguir adelante, siempre adelante. Tú crees a veces que no la tienes. Pero créeme, tambien la tienes. Porque eres humano, y el ser humano posee una sorprendente capacidad de regeneración que obedece a un impulso vital innato.
Piensa en las muchísimas personas que, aun habiendo vivido una situación traumática han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso en un nivel superior, como si el trauma vivido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados.
Será por esto que dicen que los golpes de la adversidad son muy amargos, pero no estériles."
Lucia Echevarria - Ya no sufro por amor
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18 Mayo 2008
Érase una vez Titanniä, la reina de las hadas, de ojos brillantes color de amanecer, labios que bailan sonrisas y destellos de rubí en las alas.
Érase una vez la dignidad de ser uno mismo y honrar al corazón.
Ser reina no es tarea fácil. Para mi no lo ha sido. Pero nunca he prostituido mi corazón o mi vida por el dinero, una compañía que disfrace mi soledad, un trabajo que menosprecie mi inteligencia o una relación que dé sentido a mis días o a mi cuenta bancaria.
En mi forma humana, muchas veces me dedico a ser coach, una especie de asesor-entrenador-mentor personal.
Una vez asistí a un curso en el que había una mujer que tenía cáncer y tenía una mala relación con su marido. Ella era una analista financiera con empresa propia que había ganado mucho dinero cuando estaba sana. En aquella época conoció a su marido, le pagó la carrera, le presentó contactos y le ayudó a ascender, con lo que él también ganó mucho dinero. Pero el chico le salió rana y se dedicó a tener amantes. Se negaba a dejarle porque sostenía que tenía que pagarle lo que ella había hecho por él. Le pregunté por qué no le dejaba y se olvidaba del "pago". Ella me respondió:
- Él no cree en el divorcio.
- Mi pregunta no iba referida a él. Te he preguntado a ti por ti.
- Ya, Pero es que él no quiere.
- Si, pero, ¿y tú? ¿Quieres o no quieres divorciarte?
- Bueno, ya te he dicho que él debe pagarme lo que yo he hecho por él, y no quiero que se lleve la mitad de la casa y la mitad del dinero del banco.
- Es posible que mueras dentro de unos meses...Si eso sucede, él se quedará con todo mientras tu crías malvas.
-Pues no...
- Y...
- Ha de pagarme lo que yo he hecho por él.
Dignidad.
Dignidad y orgullo no son lo mismo. El orgullo se alimenta del miedo, la dignidad lo hace del amor que se nutre del respeto a uno mismo.
Cultive la dignidad siendo la reina o rey de su destino.
Dignidad para saber callar a tiempo.
Dignidad para saber hablar usando las palabras apropiadas y fomentando el respeto del alma.
Dignidad para saber cuándo es tiempo de siembra y cuándo lo es de recogida.
Dignidad para saber estar a solas y no mendigar compañía ingrata que envenena el corazón.
Dignidad para saber amar a quien se merece el regalo de nuestro amor.
Dignidad para irnos de la vida de quien no nos ama ni nunca nos amará.
Dignidad para expulsar de nuestro castillo a los que lo ponen todo perdido y patas arriba.
Dignidad para atrevernos a levantar y volver a empezar cuantas veces sea necesario.
Dignidad para aceptar sólo a quien nos ame con dignidad.
Cuentos de hadas para aprender a vivir - Rosetta Forner
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15 Mayo 2008
...entre dos amigos, entre hermanos, entre padres e hijos, en una pareja...
Quiero que me oigas sin juzgarme.
Quiero que opines sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten.
Quiero que las aceptes y no intentes cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy cuentas conmigo...sin condiciones.
Cartas para Claudia - Jorge Bucay
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12 Mayo 2008
"...ella había hudo en busca del húmedo mar; amaba la soledad del oleaje, la simetría de su música. Se había quitado los zapatos para sentir el crujir de las caracolas trituradas bajo sus pies, otro sonido que adoraba. Había llegado a la orilla, y se había sentado a escuchar el vaivén de las olas...su respirar y espirar constantes. En ese momento, había entendido que las olas eran la respiración del mar; venían y se iban en un si y un no constantes. Decían sí cuando llegaban y lamían la arena, y no cuando se alejaban. Sí...cuando poseían. No...cuando abandonaban."
De los amores negados - Ángela Becerra
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