Titanniä o la dignidad

Érase una vez Titanniä, la reina de las hadas, de ojos brillantes color de amanecer, labios que bailan sonrisas y destellos de rubí en las alas.
Érase una vez la dignidad de ser uno mismo y honrar al corazón.
Ser reina no es tarea fácil. Para mi no lo ha sido. Pero nunca he prostituido mi corazón o mi vida por el dinero, una compañía que disfrace mi soledad, un trabajo que menosprecie mi inteligencia o una relación que dé sentido a mis días o a mi cuenta bancaria.
En mi forma humana, muchas veces me dedico a ser coach, una especie de asesor-entrenador-mentor personal.
Una vez asistí a un curso en el que había una mujer que tenía cáncer y tenía una mala relación con su marido. Ella era una analista financiera con empresa propia que había ganado mucho dinero cuando estaba sana. En aquella época conoció a su marido, le pagó la carrera, le presentó contactos y le ayudó a ascender, con lo que él también ganó mucho dinero. Pero el chico le salió rana y se dedicó a tener amantes. Se negaba a dejarle porque sostenía que tenía que pagarle lo que ella había hecho por él. Le pregunté por qué no le dejaba y se olvidaba del "pago". Ella me respondió:
- Él no cree en el divorcio.
- Mi pregunta no iba referida a él. Te he preguntado a ti por ti.
- Ya, Pero es que él no quiere.
- Si, pero, ¿y tú? ¿Quieres o no quieres divorciarte?
- Bueno, ya te he dicho que él debe pagarme lo que yo he hecho por él, y no quiero que se lleve la mitad de la casa y la mitad del dinero del banco.
- Es posible que mueras dentro de unos meses...Si eso sucede, él se quedará con todo mientras tu crías malvas.
-Pues no...
- Y...
- Ha de pagarme lo que yo he hecho por él.
Dignidad.
Dignidad y orgullo no son lo mismo. El orgullo se alimenta del miedo, la dignidad lo hace del amor que se nutre del respeto a uno mismo.
Cultive la dignidad siendo la reina o rey de su destino.
Dignidad para saber callar a tiempo.
Dignidad para saber hablar usando las palabras apropiadas y fomentando el respeto del alma.
Dignidad para saber cuándo es tiempo de siembra y cuándo lo es de recogida.
Dignidad para saber estar a solas y no mendigar compañía ingrata que envenena el corazón.
Dignidad para saber amar a quien se merece el regalo de nuestro amor.
Dignidad para irnos de la vida de quien no nos ama ni nunca nos amará.
Dignidad para expulsar de nuestro castillo a los que lo ponen todo perdido y patas arriba.
Dignidad para atrevernos a levantar y volver a empezar cuantas veces sea necesario.
Dignidad para aceptar sólo a quien nos ame con dignidad.
Cuentos de hadas para aprender a vivir - Rosetta Forner
