Javichu es mi amigo. Cuando nos conocimos, nuestras vidas discurrían paralelas; aquello de "a ¿si?, yo tambien", "vaya, igual que yo", "si, a mi lo mismo"...

Hay dos cosas que destacaría de él por encima del resto:

La primera: su gran sentido del humor. Deberiais asistir a una de sus "clases de inglés" o como él dice, de "inglis pitinglis", escuchar su particular versión sobre algunos aspectos de la Historia de España (según Javi, entre Cristobal Colón e Isabel La Católica hubo "rollito") o intentar ser el valiente capaz de aguantar la risa cuando se pone a relatar con todo lujo de detalles la depresión por la que está pasando el ratón de su ordenador.

La segunda: su concepto de la amistad. Seguro que alguien os ha dicho alguna vez aquello de "puedes contar conmigo, aqui estoy para lo que necesites a cualquier hora del día o de la noche". Y cuando te lo dicen, sobre todo lo de "la noche", nunca piensas que vaya a pasar. Pues a mi me pasó y Javi estuvo ahí. A través del teléfono consiguió que en unas horas de mucha angustia, bastante miedo y no poco dolor, yo le sintiera a mi lado. Como le dije poco despues, espero que llegado el momento, si llega, yo sepa estar a la altura.

Ahora Javi tiene su "Cruz"; y es una "Cruz" maravillosa con la que comparte su vida. Ella posee la dosis perfecta de ternura y fortaleza. Si necesito un abrazo cargado de cariño y emoción, o si necesito que alguien me diga las cosas como son, sin dudarlo, acudo a Cruz.

Os quiero, biquiños¡¡