(Ya sé que esto lo publican en millones de millones de blogs del mundo mundial, pero yo no me resisto...con sólo una persona que no lo haya leído nunca y lo encuentre aqui, me conformo.)

Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo; lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tú trabajo? ¿Se acabó tú relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje?...Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qué y en tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito.

No podemos estar en el presente añorando el pasado; ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió y hay que soltarlo, hay que desprenderse. Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse...El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" , por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran? ¿Posibilidades de regresar? ¿Necesidad de aclaraciones? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?...Si puedes enfrentarlo ya y ahora, hazlo; si no, déjalos ir, cierra capítulos. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto no hay nada a qué volver. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Paulo Coelho