Raquel llegaba a casa cada tarde, subía directamente a la buhardilla, dejaba el bolso en el suelo, ponía un cd con el "repeat" siempre en la misma canción: "Sola", de Diana Navarro; y cogía una botella de whisky, daba unos cuantos tragos y así se sacaba un poco el frío ese de por dentro, que no la abandonaba ni por un minuto. Cerraba los ojos, empezaba a notar como enrojecían sus mejillas por el efecto del alcohol, y asi pasaba un buen rato, el único en todo el día en el que podía parar de pensar.
La única queja que había tenido Raquel hasta entonces de su marido, era que trabajaba demasiado. A penas pasaban juntos 2 o 3 horas al día, conseguir 7 días de vacaciones era toda una odisea, y aunque él no se cansaba de repetir que todo iba a cambiar, cada vez trabajaba más y más. Y cuando empezaron con el turismo rural, organizar despedidas, etc...muchos sábados llegaba a casa de madrugada.
No tenian amigos, ni comunes ni por separado, no salían casi nunca de copas, ni de cenas, ni de viaje con mas gente...era muy difícil trabajando Fran todos los fines de semana. Raquel conservaba algunas amistades del colegio con las que se veía un par de veces al año, pero dejó de hacerlo porque todas iban con sus maridos o parejas y Fran nunca podía acompañarla. Por eso no os extrañe que el hecho de que de repente empezaran a salir amigas de su marido hasta de debajo de las piedras, fuera para Raquel primero una desagradable sorpresa, segundo una más que fundada sospecha y tercero una amarga realidad.
Tambien se sintió muy mal Raquel durante mucho tiempo, porque él casi ni la tocaba. Decía siempre que estaba muy cansado. Llegó un momento en que Raquel perdió la iniciativa a la hora de intentar mantener relaciones sexuales con él, porque despues de ser rechazada tantas veces, antes de obtener una dolorosa negativa se protegía, prefería no decir nada. Primero creyó lo del cansancio, luego se echaba la culpa pensando que era porque ella estaba gorda y no le atraía lo suficiente, y al final se acostumbró a hacer el amor con Fran una, dos o tres veces al mes si había suerte.
En el último año, habían decidido tener un hijo. Después de 8 de matrimonio, la gente ya se había cansado de preguntarles que para cuándo. Más por decisión de Raquel que de Fran (decía que le daba igual), dejaron de poner medios. Y sólo unos meses antes del fatídico día del mensaje en el móvil, habían estrenado casa: una chalet precioso, con jardin, en una urbanización fantástica...perfecta para la "familia feliz" que iban a formar.
Ahora nada tenía sentido. Raquel habia estado viviendo en la ilusión del futuro que tenían por delante, de la nueva vida que se presentaba para ellos, de lo que iba a suponer ser padres...y Fran...al final el problema no era que trabajara demasiado, sino que disfrutaba de ello más que de cualquier otra cosa y con la más absoluta libertad para hacer lo que le viniera en gana, una vida totalmente al margen de su casa y de su mujer, y nada de lo que ella le pudiera ofrecer podría haber compensado dejar de vivir asi: ni un hijo, ni todo su amor, ni toda su dedicación...
A todo esto Raquel cayó en que llevaba unos días de retraso, y no era normal, porque para eso ella era como un reloj; pero bueno, dadas las circunstancias lo achacó a los nervios. Se lo comentó a Marga en la oficina y llegaron a la conclusión, de que con un test de embarazo saldría de dudas y asi una cosa menos con la que comerse la cabeza.
Bien, una rayita azul es no, dos es si. Mientras esperaba a la rayita, a la "una rayita" no a las dos, se intentaba tranquilizar a si misma, porque no, no podía ser, en ese momento no...ahora que todo su mundo se había derrumbado ni hablar, ahora que no sabía cuanto iba a durar su matrimonio en pié ni de coña...ahora que...joder, salen 2...Raquel no se lo podía creer, no se lo quiería creer...se ven un poco borrosas...lo mismo eso no vale...lo mismo es que ni que si ni que no. Sale como alma que lleva el diablo a la farmacia, la farmacéutica lo mira y con una sincera sonrisa le da la enhorabuena.
Raquel volvió a la oficina histérica. Lo que hacía tan sólo una semana habría sido la noticia más maravillosa del mundo, lo que hubiera deseado por encima de todo, se acababa de convertir en lo peor que le podía pasar. ¿Por qué ahora, por qué? ¡¡¿Por qué?!!

holaaa , historia interesante, joerrrr quedarte sin quererrrr vaya marron.
pero buenoooo
seguira esto verdad? me pasare a leer jajaj
feliz fin de semana
La verdad es ue tener hijos cuando la pareja esta mas que rota es una equivocacion eso no soluciona la union de la pareja ni asegura que van a seguir juntos ,de todas formas,¿que se puede hacer? Sólo esperar a ver que pasa ,asi que seguiremos esperando el final del asunto , a ver hasta donde llega. Besitos .
Me tienes enganchada!!!! Vaya cosas... pobre Raquel... estoy por aqui esperando!!!
Besos guapa!
Continuará? :-O cuandoooooo?
no quiero perderme el próximo capítulo.
cariños y apapachos