Algunos lo sabíais con seguridad, otros lo sospechabais...si, Raquel soy yo. No me llamo así, pero eso es lo de menos; Raquel es un nombre que me encanta y lo tomé prestado.
Cuando empecé la aventura de crear un blog, no pensé nunca en escribir mi historia, principalmente por dos motivos: uno, que yo quería publicar cosas positivas, optimistas y alegres y dos, que siendo una tema ya superado no tenía mucho sentido para mi publicarlo.
Pero despues de pasear por otros blogs tan tristes, con tanto desamor, tanto dolor, tanta desesperación y tanta desilusión...decidí contar lo que yo viví y lo que al fin y al cabo, yo superé. No se si he conseguido plasmar lo que sufrí en todo aquel tiempo puesto que resumir 2 años de pesadillas diarias en unos cuantos post es complicado. En aquellos momentos yo no lo veía pero, en realidad, el que hubiera o no infidelidad era lo de menos; sirvió para destapar otras cosas, como por ejemplo que yo no tenía vida propia, que no me valoraba a mi misma, que había basado mi seguridad en otra persona y cuando esa persona me falló, todo mi mundo se hizo añicos.
No pretendo ser ejemplo de nada ni para nadie, pero si una prueba de que se puede salir de un pozo, el más profundo y más negro que ha habido en mi vida.
Me cuesta mucho dar consejos cuando me encuentro con alguien que está pasando por lo que yo pasé, porque sé que no hay nada que se pueda decir que ayude a curar un corazón roto o una vida vacía. Sólo puedo insistir en que ha de ser uno mismo y con tiempo quien encuentre dentro de sí la motivación para salir adelante. No hay fórmula mágica y no es nada fácil. Incluso no me es fácil hoy, porque el esfuerzo ha de ser diario. Pero como suele ocurrir, aquello que más nos cuesta conseguir es lo que más satisfacción nos produce después.
Por eso hoy puedo gritar a los cuatro vientos que me siento orgullosa de mi misma, que me gusto tal y como soy, que espero volver a enamorarme porque creo en el amor y he aprendido que tengo suficiente como para amar con toda mi alma sin necesidad de dejar de quererme.